lunes, 21 de octubre de 2019

UNIDAD II: LA REDACCIÓN, LA GRAMÁTICA Y LA ORTOGRAFÍA COMO NORMAS O CUESTIONES FUNDAMENTALES DE LA LENGUA


EMPLEAR DE MANERA ADECUADA LAS NORMAS GRAMATICALES Y ORTOGRÁFICAS PARA LA REDACCIÓN DE TEXTOS


REGLA ORTOGRÁFICA

Las reglas ortográficas son las normas que regulan la escritura de las palabras. El sistema que forman estas normas, conocido como ortografía, constituye una convención sobre cómo debe manifestarse por escrito una determinada lengua.

La ortografía, en definitiva, es un código. En nuestro idioma comenzó a desarrollarse en el siglo XVIII, sobre todo a partir de la fundación de la Real Academia Española (RAE). Gracias a las reglas ortográficas, aceptadas por consenso por toda la comunidad lingüística, se facilita la comprensión de los textos, ya que cada persona sabe cómo tiene que escribir cada término.

Las reglas ortográficas permiten determinar la forma de escritura correcta de aquellas palabras que incluyen grafías con sonidos muy similares: G/JV/BZ/S/C, etc. Las reglas ortográficas, por otra parte, indican cuándo deben tildarse las palabras y cómo emplear los signos de puntuación.

En las escuelas se hace especial hincapié en la enseñanza de las reglas ortográficas por parte de los profesores a los estudiantes, ya que es la manera de que los alumnos puedan aprender a escribir correctamente. De ahí que los maestros se encarguen de realizar en clase desde dictados hasta ejercicios que giran en torno a una regla ortográfica. Es más, incluso algunos docentes “endurecen” sus normas a la hora de corregir exámenes y les restan puntos por cada falta de ortografía que lean o por cada tilde que no se ha puesto.
Así mismo no dudan en establecer que los menores adquieran libros específicos para el aprendizaje de las citadas reglas ortográficas, compuestos de un sinfín de ejercicios que les ayudarán a adquirirlas sin demasiado esfuerzo.

Un ejemplo de regla ortográfica es aquella que indica que, después de la letra M, se escribe la letra B y no la V. Por eso debemos escribir “también”, “cambiar” y “tambor”, y no “tamvién”, “camviar” o “tamvor”.

De manera similar, una regla ortográfica señala que tras la N, se debe escribir la V en lugar de la B: “convidar”, “envío” e “invitación”, pero no “conbidar”, “enbío” o “inbitación”.

Se establece que, además de estas reglas ortográficas expuestas, en castellano hay otras que están consideradas como las más importantes y significativas:

-Bra, bre, bri, bro y bru siempre se escriben con la letra b.

-Se establece que se escribe con b cuando después hay una consonante. Ejemplos de esto son obvio y obstruir, entre otras.

-La z nunca se utiliza para escribir con la e ni con la i. Es decir, no se escribe zepillo sino cepillo.

-Se escribe con j las palabras que acaban en -aje y -eje. Ejemplos: cortometraje y despeje.
-Sólo se usará doble ere cuando va entre vocales: carro, parra, turrón.

-Se escribe con g los verbos que terminan en -ger, -gir y -igerar. Este sería el caso, por tanto, de coger, dirigir y aligerar.

Cabe destacar que algunos escritores e intelectuales han pedido eliminar las reglas ortográficas o, al menos, simplificarlas. Ese es el caso del colombiano Gabriel García Márquez, quien sugirió que no deba utilizarse la H cuando la letra no cumple ninguna función, entre otras propuestas.


DEFINICIÓN DE PROSODIA

Un término griego se convirtió, en el latín, en prosodia. El desarrollo etimológico derivó finalmente en prosodia, un concepto de nuestra lengua que se emplea para nombrar a la rama de la gramática encargada de la acentuación y la pronunciación. La prosodia, por lo tanto, examina las características fónicas, los tonos y los acentos. Su objeto de estudio es la manifestación de las palabras, analizando la acentuación local y la entonación general de una frase.

En este punto vale la pena hacer una aclaración. Se denomina gramática al estudio de los diversos elementos que conforman la lengua y sus combinaciones. Dentro de esta disciplina se encuentra la gramática de la oralidad también conocida como prosodia, que comprende todo lo relacionado con el estudio de los sonidos dentro de la lingüística; es decir, la forma en la que se organiza el hilo fónico valiéndose de diversos mecanismos sin los cuales sería imposible emitir una frase coherente o sonoramente inteligible. Dichos elementos llamados supra-segméntales no son simples adornos, son los pilares que sostienen todo el enunciado y organizan los sonidos de manera que su emisión sea fluida y lógica.

La naturaleza prosódica no sólo incluye el orden sonoro de las sílabas sino también que contiene un bagaje de información sociolingüística, emotiva y dialectal que permite que las personas comprendamos un determinado mensaje que va dirigido a nosotros. Algunas de las cuestiones que se analizan dentro de la prosodia son la duración de una oración en el tiempo, la cantidad de sílabas que forman parte de la entonación y la velocidad del habla. Dicho esto cabe mencionar que es importante tener en cuenta que los elementos prosódicos no sólo son muy importantes en la organización de un discurso, sino también en la recepción e interpretación que se realiza del mismo.

A través de la prosodia incluso se transmiten emociones. Esto es posible gracias a la combinación de la entonación, la acentuación, el ritmo y las pausas que forman la prosodia. De acuerdo a cómo se manejen estos fenómenos prosódicos, la comprensión del discurso será más o menos sencilla por parte del oyente.

La entonación y la intensidad al hablar

Prosodia, en nuestro idioma la entonación de las palabras se divide en dos partes:
La primera es ascendente y comprende desde el primer sonido hasta la sílaba en la que se encuentra el acento tónico. Y desde ese punto la palabra comienza a descender o ascender dependiendo de si tiene un nuevo acento antes de llegar al final.

A su vez, las palabras se encuentran encadenadas entre sí por lo tanto la entonación ascendente o descendente dependen de si la oración concluye o no al finalizar esa palabra; siendo la elevación indicación de que la frase no está completa y su descenso, la finalización de la misma.

Con todo esto podemos decir que la prosodia no sólo incluye las normas relacionadas con el orden de las sílabas sino también con el sentido que tienen y con los mecanismos ligados a ella. Por esto cada vez que escuchamos un mensaje somos capaces de sentir aparte de los sonidos y del significado de las palabras, el ritmo, la intensidad, las pausas y todo lo que es ajeno a las palabras y tiene más que ver con el contexto que con el texto en sí mismo; esto es posible gracias a la existencia de la prosodia.

Cabe destacar que la prosodia suele mantener una relación estrecha con la comunicación no verbal. Si una persona, cuando habla, eleva el tono de su voz, es muy probable que además realice un cierto movimiento con sus cejas. Su discurso, por lo tanto, estará formado por aquello que dice y por cómo lo dice, teniendo en cuenta también sus gestos y su postura corporal. Se conoce como acento prosódico a la vaporización que se realiza de una cierta sílaba. En castellano, dicha acentuación se reconoce a partir de la inclusión de un acento ortográfico (también llamado tilde) o de su ausencia, según lo indicado por las reglas de la ortografía.

La sílaba que debe resaltarse en la acentuación se conoce como sílaba tónica, más allá de que lleve tilde o no. El resto de las sílabas que no reciben el acento prosódico se denominan sílabas átonas. La manera en la que se aplica el acento prosódico varía en cada lengua. En nuestro idioma, el acento prosódico implica una intensificación de la voz y un cambio en el tono para que la sílaba tónica se diferencie de las demás.

Veamos algunos ejemplos de acentos prosódicos. La palabra “automóvil” se separa en las siguientes sílabas: au-to-mó-vil. El acento prosódico recae en la sílaba mó, que lleva tilde ya que se trata de una palabra grave.  “Perro”, por su parte, es un término compuesto por dos sílabas: pe-rro. En este caso, el acento prosódico se sitúa en la sílaba pe, que no lleva acento ortográfico ya que las palabras graves que finalizan en vocal no deben acentuarse con tilde.

Tipos de acento prosódico

Prosódico, la función del acento es establecer un contraste entre las sílabas prominentes y las sílabas suaves; dicha acción se manifiesta de forma acústica y también en la escritura. La explicación académica dice que «el acento es una sensación perceptiva que permite darle relieve a una sílaba por sobre el resto de las que conforman una palabra.

«.En los idiomas que poseen un acento fijo, como es el francés o el polaco el acento posee un valor de tipo demarcativo que permite establecer los límites de las palabras, las fronteras que las dividen. En los idiomas en los que el acento gráfico puede variar teniendo en cuenta las normas de la ortografía, el acento tiene la función de indicar una apertura en las cuerdas vocales de modo que podamos pronunciar adecuadamente las palabras.


Dentro del acento prosódico existen dos tipos de acento.

El acento léxico: Como su nombre lo indica este tipo de acentos depende de una categoría gramatical. Esto significa que dependiendo del tipo de palabra: léxicas (acentógenas) o gramaticales (no acentógenas) será la distribución de los acentos. Este tipo de acento se caracteriza por su cualidad de movible que le otorga dentro de la lengua a la que pertenece una determinada libertad. Este tipo de acento puede darle a la sílaba una distinción de tipo tonal (sonidos más intensos, golpe en la sílaba) o de intensidad (sonidos más extensos).

El acento oracional: Es un tipo de marcación dentro de una palabra que está relacionado con su entonación. Se utiliza al comunicar un mensaje con el fin de crear sonidos que se vayan entramando y entremezclando. Esto significa que este asunto no se reduce a la forma en la que se pronuncia una palabra sino a cómo se pronuncia al ir ligada a otras. Es decir que es un tipo de acento que contempla a las palabras como partes del todo que es la oración o el enunciado.

Es necesario aclarar que existen otro tipo de acentos vinculados a otras lenguas diferentes al español. En el griego antiguo, por ejemplo, la forma en la que se distinguía la acentuación era a través de una elevación del tono de voz (tensando más las cuerdas vocales en las sílabas acentuadas). Los nombres que suele recibir el acento en estos casos pueden ser tónico, de altura, cromático, tonal o melódico.


El acento prosódico

Como ya conoces, en español algunas palabras llevan tilde y otras no, dependiendo de dónde lleven el acento. Las palabras tienen un acento, llamado prosódico, que es la parte de la palabra en la que haces énfasis cuando la pronuncias. Todas las palabras cuentan con este acento, así no se escriban con tilde.

Ejemplos: En la palabra tilde, la penúltima sílaba (til-) es la que lleva el acento. En cambio, en la palabra reloj, el acento cae en la última sílaba, -loj.

En una palabra, la sílaba en la que está el acento prosódico se llama sílaba tónica. Según en qué parte esté la sílaba tónica, las palabras se clasifican en: agudas, graves o esdrújulas. Para poder hacer esta clasificación, tienes que contar las sílabas de una palabra, comenzando por la última y yendo hacia atrás.

Así, podrás saber cuáles palabras son:

-Agudas, tienen la sílaba tónica en la última sílaba. Pueden llevar o no llevar tilde.

Ejemplos:
ca-mión                      a-lud
mi-sil                          can-tar
i-ma-gi-na-ción          a-jí

-Graves, tienen la sílaba tónica en la penúltima sílaba. Pueden llevar o no llevar tilde.

Ejemplos:
lá-piz                          bre-ve
gran-de                      crá-ter
me-dia-no                  a-be-ja

-Esdrújulas, tienen la sílaba tónica en la antepenúltima sílaba. Las palabras esdrújulas siempre se tildan.

Ejemplos:
más-ca-ra                   ám-bi-to
rí-gi-da                       é-xi-to
a-sién-ten-se              có-mi-co

Te va a interesar: División silábica
  
El acento ortográfico

Es muy importante que sepas en qué sílaba está el acento de las palabras, pues esto determina cuáles tienen tilde y cuáles no. La tilde, o acento ortográfico, es un signo (´) que se puede poner sobre las vocales y que indica en algunas palabras dónde va la sílaba tónica.

Para saber en cuáles palabras es necesario agregar una tilde, hay una serie de reglas muy sencillas que puedes recordar y que están ligadas a la clasificación de las palabras según la posición de su acento.

-Las palabras agudas se tildan cuando terminan en -n, -s o vocal.

Ejemplos:
ratón                           avión
anís                             común
gané                            jabón

-Las palabras graves se tildan cuando terminan en cualquier consonante,
excepto -n y -s.
Ejemplos:     
néctar                          árbol
ágil                              césped
peras                           dólar

-Las palabras esdrújulas, en cambio, se tildan siempre.

Ejemplos:
esdrújulas                   célebre
cámbienlo                   sílaba
pirámide                     teléfono

El acento diacrítico

Ten en cuenta que hay algunas palabras que rompen estas reglas, pues su acento no es ortográfico, sino diacrítico; es decir, se escriben con tilde para diferenciarlas de otras palabras que se pronuncian igual, pero tienen significados diferentes.

Esto sucede, por ejemplo, para diferenciar palabras usadas en preguntas —tales como dónde, qué, y cómo— de conjunciones que se escriben igual —donde, que, como—. Por ejemplo: ¿Qué quieres que te diga?

Recuerda que los monosílabos —es decir, las palabras que solo tienen una sílaba— no se tildan, a menos que haya dos palabras que se pronuncien igual, pero tengan significados diferentes.

Ejemplo:

Tu (pronombre posesivo), como en “No olvides tu maleta”.

Tú (pronombre personal), como en “Tú siempre me alegras el día”.


Los signos de puntuación y sus ejemplos


Los signos de puntuación, son aquellos caracteres ortográficos que nos ayudan a leer y escribir mejor. Estos signos de puntuación son herramientas para el lector con el fin de tener una mayor comprensión lectora de los textos.

Así mismo nos permiten realizar las debidas pausas y entonaciones al hablar. Para ello existen varios signos como lo son: la coma, punto y coma, punto, dos puntos, puntos suspensivos, signos de interrogación, signos de admiración, paréntesis, guión y comillas.
Estos caracteres ortográficos son necesarios para todo tipo de textos y contextos y evitar todo tipo de confusión al hablar. De igual forma son importantes para establecer las ideas principales y secundarias, tanto como la idea general de los textos. No obstante en la actualidad el contacto y la interacción mediante las redes sociales han disminuido el uso correcto de los signos de puntuación. Hoy día existe un nuevo tipo de escritura y jerga que descompone la lingüística española. En ocasiones este tipo de comportamiento se realiza por seguir una moda o en ocasiones que las personas no saben realmente cómo es su uso y las reglas a las que se rigen.
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Diferentes signos de puntuación

La coma (,)

Es aquella que indica las pausas cortas en los textos. Se emplea para separar frases que tengan la misma idea, así como listas y enumeraciones. Exceptuando las conjunciones y, ni, o.

– Ayer compre una torta, helado, jugos y dulces.

– Los días de la semana son lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo.
Para separar elementos independientes de la oración, teniendo o no una conjunción entre las mismas.

– Los niños estaban jugando, las maestras observan, y los padres no paraban de reír.
Insertar una cláusula o conjunciones explicativas, es decir a manera de explicación o ampliación del contexto en una oración.

– María, quien es hija de Tomás, se ganó un premio en la feria.
Luego de agregar palabras transitivas o adverbiales, bien sea al principio o en medio de la oración, vienen precedidas y seguidas de una coma. Aquellas palabras como: no obstante, sin embargo, es por ello, además, es decir, de acuerdo, entre otras.

– Esta mañana llovió mucho, sin embargo, yo fui a clase.

– Ella es muy cariñosa, es decir es muy buena persona.

Si un vocativo se encuentra al principio de una frase vienes seguido de una coma, si el vocativo se encuentra al final vendrá precedido por una coma y entre comas si se encuentra en medio.

– Carmen, debes venir ya.
– No creo que sea una buena idea, Carmen
– ¿Se encuentra, Carmen, en casa?

Punto y coma (;)

No tiene la misma función que la coma. Se utiliza para oraciones compuestas, donde se encuentre más de un verbo o enumeraciones complejas donde ya existan comas. También se emplea para antes de conjunciones como más, pero, aunque, sin embargo no obstante, entre otras.

En ocasiones salíamos juntos al parque, a veces al cine; pero siempre salíamos juntos.
He comido diferentes comidas, platillos muy sabrosos, sin embargo, no nunca comí de ese postre.

El punto (.)

Se utiliza para realizar una pausa larga al final de cada frase u oración. Así mismo es utilizado para delimitar las abreviaturas. Este signo se coloca siempre junto a la palabra o número que lo precede, así mismo es separado por un espacio de los que le siguen.

De igual forma este se conforma por tres tipos de puntos:

Punto y seguido: es utilizado para separar oraciones que conforman un mismo párrafo. Ejemplo:

La familia es un conjunto de personas que se encuentran unidas por consanguinidad. Esta unión es constituida de forma legal y social.

Punto y aparte: se utiliza para separar párrafos distintos que se encuentran dentro de un mismo contexto de ideas. Ejemplo:

Estos vínculos pueden ser creados por el matrimonio o la adopción.
Muchas personas están de acuerdo en que la familia es importante para el desarrollo del individuo.

Punto y final: su función es para cerrar todo un contexto de ideas.

Signos de puntuación y sus ejemplos

Dos puntos (:)

Tiene diversos usos y su pausa es mayor que la de la coma y menor a la del punto. Se usa para dar paso a una enumeración, luego de saludos de cortesía en cartas, antes de citas textuales y en diálogos. Ejemplo:

La casa tenía: una ventana, puertas, techo y algunos cuartos.
Querido amigo: Te escribo esta carta…
Entonces, el príncipe preguntó: – ¿Dónde se encuentra ese castillo?

Puntos suspensivos (…)

Son utilizados para dar una interrupción inesperada de la oración o para dar un final inexacto. Los tres puntos y deben ser usados de esa misma forma junto a la palabra o signo que los anticipa. Son un sinónimo para etc. y también se usa para omitir frases en una cita textual. Ejemplo:

«Mi generosidad es tan ilimitada como el mar… cuanto más te doy, más tengo, pues ambos son infinitos.»
Estuve pensando en lo que paso ayer… Fue algo muy peculiar.
El lago está contaminado con químicos… Pronto esa situación se acabara.

Signos de interrogación (¿?)

Estos son utilizados para realizar enunciados interrogativos. Son signos dobles de apertura y de cierre. Se usan al hacer una pregunta o para expresiones de incertidumbre.
¿Puedes hacerme un favor?
¿Qué color es este?

Signos de exclamación (¡!)

Al igual que los de interrogación son signos dobles y deben usarse de esa manera. Se utilizan para señalar júbilo o expresiones imperativas o de sorpresa.
¡Qué felicidad que estés aquí!
Ricardo, ¡debes venir inmediatamente!
¡Me duele la cabeza!

Los paréntesis (())

Son signos dobles, uno de apertura y otro de cierre y se utiliza mayormente para acotar oraciones dentro de otras que estén relacionadas. Es utilizado en incisos para explicar una parte específica de la oración y para acentuar datos específicos como fechas. Las frases que van entre los paréntesis no se separa y van pegados a los signos correspondientes.
Marcela Valencia (la chica más hermosa de la clase) no calificó en el examen.
Julio Garmendia (1898) es un escritor venezolano muy conocido.

El raya (—)
Es un pequeño signo horizontal que se usa para agregar aclaraciones en un texto (al igual que los paréntesis) o para presentar un personaje en un diálogo. Ejemplo:

-¿Quién es esa persona?
-Es la amiga de mi hermano
Todo el día estuve jugando con Carmen -mi mejor amiga- en mi casa.

Las comillas («»)

Son utilizadas para realizar citas textuales no mayor a un párrafo, para indicar ironía o sarcasmo, para indicar un alias o resaltar una frase. En la lengua española se utilizan tres tipos de comillas: las españolas (« »), las inglesas (“ ”), y las simples (»).
José me dijo: “Pronto estaré allí en tu casa”.
Tu amigo es tan “hermoso” que no tiene novia.
El presidente dijo, se vienen tiempos “difíciles”, pero la situación será “controlada”.

Signos auxiliares de puntuación

Forman parte en la tarea de los signos de puntuación, la cual es mantener la coherencia en los textos, pausas indicadas y entonaciones adecuadas. Es por esto que son llamados auxiliares ya que ayudan a mejoran la comprensión lectora.

Entre estos se encuentran:

Paréntesis (): Se emplean para aclarar oraciones, insertar datos y realizar incisos.
Raya _: También se usa para realizar incisos, señalar intervenciones o comenzar diálogos.
Guión –: Es usado para realizar divisiones entre palabras. Su trazo es de menor longitud que la raya.
Comillas “”: Son utilizadas para destacar palabras con ironía o un alias, además de realizar citas en un texto.
Diéresis ´: Es un signo diminuto que se coloca en la parte superior de las vocales para distinguir pronunciaciones como gue, gui, etc. Así mismo se utiliza en obras literarias para deshacer un diptongo.
Asterisco *: Posee varios usos como en libros y obras literarias para destacar palabras desconocidas o notas de pie al margen de la página. Se antepone sobre palabra para indicar que una palabra está errada o se escribe de una manera diferente.
Llave {}: Su uso se limita para realizar esquemas o para encerrar enunciados destacados.
Corchete []: Son parecidos al paréntesis y se utilizan para realizar una aclaración en frases y destacar información específica.

Importancia de los signos de puntuación

Con la ayuda de los signos de puntuación podemos determinar dentro de los textos los diferentes tipos de pausa, entonación y hasta la pronunciación adecuada de las palabras. En la actualidad la comunicación es el centro de nuestras vidas, es así que el lenguaje es necesario para aprender. Se debe resaltar que la falta de cualquiera de los signos antes mencionados, puede cambia por completo el sentido de un texto, lo que podría dejar a la persona confundida.


Es por ello que es de gran importancia que se conozca muy bien el uso y las reglas de los signos de puntuación. Son esenciales poder transmitir las ideas exactas y dar énfasis a lo que realmente queremos resaltar. La puntuación correcta además de ser necesaria, hace referencia a la buena ortografía y el buen conocimiento lingüístico que cada persona debe tener.

La importancia de saber redactar

Redactar es, en su sentido más general, expresar por escrito una idea, un mensaje. Redactar bien es, además, expresar ideas con claridad y corrección. La claridad y la corrección son requisitos esenciales para asegurar que el contenido del texto pueda ser leído, comprendido e interpretado por el lector.

Aunque todos o casi todos reconocemos la importancia de saber redactar, también es cierto que asumir esa realidad es insuficiente en sí misma para desarrollar la expresión escrita. Es necesario llegar al convencimiento de que hay que realizar un esfuerzo personal para conseguir ese propósito.

Muchas personas se desaniman antes de comenzar porque consideran que no están «dotadas para escribir». Lo primero es desechar esta frase, u otras de este estilo, que carecen de un fundamento sólido. En principio, todos podemos aprender a redactar.

Pero para llevar a cabo este aprendizaje es necesario partir de las condiciones y las características personales de cada uno de los interesados. ¿Qué clase de redactor soy?; esa es la pregunta que todos debemos comenzar por responder.

Hay quien redacta por placer, independientemente de que no obtenga resultados tan satisfactorios como los que desearía lograr. Algunas personas disfrutan escribiendo cartas a sus amigos o familiares, o practicando alguna manifestación de la expresión escrita. Puede ser que nunca hayan estudiado técnicas de redacción pero por alguna razón —una mejor formación académica, hábitos de lectura cultivados desde la infancia o la adolescencia, vocación literaria…—, y sin tener conciencia de ello, pueden resolver sin grandes dificultades los problemas que plantea la expresión escrita.

Para otros, escribir es una verdadera agonía. Son los que redactan única y exclusivamente por necesidad; no tienen idea de cómo van a comenzar, ni a terminar un texto —o mejor, creen que no la tienen—, y expresar por escrito sus ideas les exige un titánico esfuerzo.


Diferencia entre escribir y redactar

Según la Real Academia Española redactar es “poner por escrito algo sucedido, acordado o pensado con anterioridad”. Mientras que escribir es “representar las palabras o las ideas con letras u otros signos trazados en papel u otra superficie. Comunicar a alguien por escrito algo. Componer libros y discursos”. Aunque parezcan conceptos muy similares o iguales en realidad tienen diferencias.


Escribir es anotar cualquier texto o cualquier palabra, sea buena o mala, sea fuera de contexto, sea del tipo o sentido que sea... En cambio, redactar es sacar argumento sobre un tema con tus propios pensamientos y así exponer tus propias ideas y/o tu opinión!  Escribir es “representar las palabras o las ideas con letras u otros signos trazados en papel u otra superficie. Comunicar a alguien por escrito algo. Componer libros y discursos”.

«La redacción tiende a la claridad, está sujeta a reglas fijas y se utiliza para describir un asunto. Un tratado o un manual tienen que estar bien redactados porque se necesita que todo se entienda claramente. La escritura, en cambio, no está sujeta a ninguna regla (excepto las de ortografía) y se alimenta de la parte irracional del individuo.
El periodismo debe estar bien redactado; un texto literario no puede no estar bien redactado, pero además debe tener una gran pasión interna. La redacción es siempre visible, la escritura tiene varias capas, tiene un subsuelo y, mientras vas leyendo, el lenguaje te va sugiriendo otras lecturas. La redacción apunta al orden y la escritura a la locura».

¿Podemos decir que el acto de redactar es también escribir? Sí y no al mismo tiempo.

Cuando redactas tu inteligencia organiza la información en una disposición coherente con un fin que puede ser informativo o persuasivo. Redactamos cuando creamos contenidos para Internet, cuando creamos textos para publicar en medios de comunicación o soportes publicitarios y de marketing. Y en estos últimos, la redacción toma un matiz totalmente comercial, seductor y atractivo que en inglés han sabido resumir muy bien como Copywriting.

Sin embargo, cuando escribes, según el nivel de conocimientos de la persona que realiza la actividad, puedes ir desde la simple composición en el papel que hacen los niños pequeños de frases como: “mi mamá me mima” hasta piezas expresivas que quitan el aliento como la novela Don Quijote de la Mancha de Cervantes.

Me llama la atención que los periodistas en el ejercicio de su profesión escriben –y bastante- sin embargo no les llamamos escritores, sino redactores. Y es que la escritura tiene asociada un vuelo artístico. Una (re)creación del mundo con licencias creativas que le está vedada a la redacción.

Escribir textos de ficción es un parto de luz. Es como saltar a un vacío enganchado a escenarios, personajes, hechos irreales que pujan desde la cabeza a la punta de los dedos. A veces en solitario, a veces de a dos; pero siempre difícil y que roba las energías, desata los fantasmas que te rondan y susurran. Escribir literatura es catarsis.

Por el contrario, para redactar debes y puedes tomar una postura distante. La razón se pertrecha de herramientas, datos, referencias con objetivos que rayan en lo mundano, en el día a día con delantal y móvil en mano.

Tanto escribir como redactar correctamente son actividades que implican un ejercicio intelectual intenso:

Hay que poner en orden las ideas.

Exponer los conocimientos con una estructura entendible.

Respetar las normas gramaticales y de ortografía (o quizás saltártelas a la torera como José Saramago para darle al lector una participación más activa en la construcción del sentido).

Aprender a redactar o escribir con corrección nos hace más inteligentes. Sí, hay que decirlo y sin ánimos de pedantería.

Redactar correctamente es una habilidad que deben desarrollar todos los profesionales y se sobran los recursos online y offline para conseguirlas.
¿Todos podemos ser escritores?

Me gusta que ahora gracias a todas las posibilidades que los medios digitales nos ofrecen podemos convertirnos en escritores con mayor facilidad.

Internet con sus millones de blogs o bitácoras, sus redes sociales, sus plataformas y foros de intercambio de información, nos brinda la oportunidad de amplificar nuestro mensaje y trascender nuestra caduca humanidad. Sin embargo, estas puertas abiertas a todos hacen que  la escritura y la redacción se prostituyan de incorrecciones disfrazadas de “mi estilo” o “my way”. Almas enfermas de pobre vanidad que deberían trabajar con paciencia de escultor en el perfeccionamiento de sus habilidades como escritores.

Tú que me lees, quizás tienes un blog, mi consejo es que des rienda suelta allí a lo que te pase por la cabeza. Escribir en libertad es una terapia barata. Es también una forma de comunicarte; estructurar tu pensamiento; mostrarte al mundo digital; ser feliz; estar menos solo… y otras mil razones que se te pueden ocurrir.

Ahora bien, si tienes pretensiones de publicar un libro y convertirte en escritor profesional, si vas en serio –se ha puesto de moda escribir ebooks-, la creatividad y el estilo son importantes; pero igual de importante es la corrección, así que solicita el apoyo de un editor, un corrector profesional o un filólogo que dote de pulcritud tu trabajo.

Aceptemos que nuestra mente está abarrotada de ruidos comunicativos, conceptos falsos, lugares comunes, muletillas y muletas que apuntalan yerros. Todos tenemos retorcidos hábitos que nada favorecen el acto de escribir y que restan claridad a nuestra comunicación.



Reglas de Ortografía


Uso de la B, V y W


    Se escribe B antes de L y R (BLA y BRA) Ejemplos: doble, brazo, abrigo, broma, bruja, amable, broche, brillante, descubrir.

Llevan B los verbos terminados en BIR, menos hervir, servir y vivir. Ejemplos: escribir, subir, prohibir, recibir, descubrir y suscribir.

Se escriben con B los tiempos de los verbos BEBER, DEBER, CABER, SABER Y HABER. Ejemplos: bebimos, deberás, cabía, sabremos, había, ha habido.

Llevan B las terminaciones -ABA, -ABAS, -ÁBAMOS, -ABAIS, -ABAN de los verbos de la primera conjugación. Ejemplos: cantaba, jugabas, amaban, saltabas.

Se escriben con V los adjetivos terminados en -AVO, -AVA, -EVO, -EVA, -EVE, -IVO, IVA. Ejemplos: esclavo, octava, longevo, nueva, decisivo, activa.

Se escribe B cuando va seguida de consonante o está al final de palabra. Ejemplos: obsequio, club, objeto, obstáculo, obtener, Job. Excepto ovni.

Llevan B las palabras que empiezan por las sílabas BU-, BUR- y BUS-. Ejemplos: bueno, Burgos, buscar, burla, buque, bulla, burgalés y buñuelo.

Se escriben con V las formas de los verbos acabados en -OLVER. Ejemplos: absolver, disolver, y volver.

Se escriben con V las formas de los verbos que en infinitivo no tienen B ni V. Ejemplos: de ir, voy, vamos; de estar, estuve; de andar, anduve.

Llevan V las palabras que empiezan por VICE-, VIZ- o VI- ("en lugar de"). Ejemplos: vicealmirante, vizconde, virrey y vicepresidente.

Se escribe con B el pretérito imperfecto de indicativo del verbo IR: iba, ibas, íbamos, ibais e iban. 

Uso de la C, Z, QU y K


    Se escribe C en las sílabas CA, CO, CU, como casa, Paco y cuaderno. Con las vocales E, I, se escribe QUE, QUI, como queso, quitar, quemar.

Se escribe C en las sílabas CE, CI, como ceja, ciervo, cielo. Con las letras A, O, U, se escribe Z, como Zaragoza, zoquete y zumo.

Se escribe Z al final de las palabras cuyo plurales CES, como andaluz, andaluces; perdiz, perdices; luz, luces; lombriz, lombrices; disfraz, disfraces.

Se escribe -CC- cuando en alguna palabra de la familia léxica aparezca el grupo -CT-. Ejemplos: adicción (adicto), reducción (reducto).

Uso de la G, J, GU y GÜ


    El sonido G suave con A, O, U, se escribe GA, GO, GU y con E, I, se escribe GUE, GUI. Ejemplos: goma, galleta, guapa, Miguel, guitarra, gorro, guerra.

El sonido J fuerte, con A, O, U se escribe JA, JO, JU y con E, I se puede escribir G o J. Ejemplos: caja, rojo, Juan, gemelo, gitano, jefe y jirafa.

Cuando la G y la U han de tener sonido independiente ante E, I es forzoso que la U lleve diéresis. Ejemplos: antigüedad, desagüe, vergüenza y cigüeña.

Se escriben con J las palabras que terminan en -AJE, -EJE. Ejemplos: coraje, garaje, hereje y equipaje.

Se escriben con G las palabras que tienen ese sonido de G suave ante una consonante. Ejemplos: grito, gladiador, globo, gracioso, gnomo y maligno.

Se escriben con G los verbos terminados en -IGERAR, -GER y -GIR, como aligerar, coger y fingir. Excepciones: tejer y crujir.

Llevan G las palabras que empiezan por GEO- (tierra). Ejemplos: geografía, geometría y geología.

Se escriben con G las palabras que terminan en -GÉLICO, -GENARIO, -GÉNEO, -GÉNICO, -GENIO, -GÉNITO,-GESIMAL, -GÉSIMO y -GÉTICO: angélico e ingenio.

Llevan J las formas de los verbos que no tienen G ni J en el infinitivo. Ejemplos: de decir, dije, dijeron; de traer, trajimos, trajeron.

Uso de la H


    Se escriben con H todos los tiempos del verbo HACER y no llevan H las formas del verbo ECHAR. Ejemplos: hago, echaban, hacemos y echamos.

Se escriben con H los tiempos del verbo HABER. Se escribe HA y HE si van seguidos de Participio Pasivo: ha salido, he contado, a jugar, a ver.

Llevan H las que empiezan por HIA-, HIE-, HUE- y HUI-. Ejemplos: hiato, hiena, huele, huidizo, hierba, hierro, hueco, huevo. Excepción: iatrogénico.

Llevan H los compuestos y derivados de palabras que tengan esa letra, como honra, deshonra. Menos oquedad, orfandad, osamenta, óvalo, oscense y oler. 

Uso de Y, LL


    Se escribe Y al final de palabra si va precedida de una vocal, como jersey, Paraguay. Excepciones: saharaui y bonsái.

Llevan LL las palabras terminadas en -ILLA e -ILLO. Ejemplos: mesilla, cigarrillo, costilla, amarillo, colmillo y parrilla.

Se escriben con Y los plurales de los nombres que terminan en Y en singular. Ejemplos: rey, reyes; ley, leyes; buey, bueyes.

Se escribe con Y la conjunción copulativa Y. Ejemplos: tú y yo. Esa conjunción es E si la segunda palabra empieza por I: tú e Inés. Excepciones: cinz y hierro.

Llevan Y las formas de los verbos que no tienen Y en su infinitivo. Ejemplos: de caer, cayeron; de leer, leyendo; de poseer, poseyeron.

Uso de la M y N 


   Se escribe M antes de B y P. Ejemplos: tambor, cumpleaños. Pero se escribe N antes de V. Ejemplos: envío, invitar y convivir.

Llevan M al final de palabra algunos extranjerismos y latinismos. Ejemplos: zum, álbum, currículum y auditórium.

Se escribe M delante de N, como alumno, amnistía. Pero se escribirá N cuando la palabra está formada con los prefijos CON, EN e IN: connatural, innoble. 

Uso de la R y RR


    El sonido R múltiple se escribe RR, como perro y turrón. El sonido simple se representa con R, como cara, pared, amarillo y arcilla.

Se escriben con R las palabras con sonido simple después de B, C, D, F, G, K, P y T. Ejemplos: brazo, cromo, dromedario, frase, gramo, prado y travieso.

Se escriben con R las palabras con sonido múltiple al principio de palabra. Ejemplos: ratón, regalo, rico, rosa y rubio.

Se escribe R con sonido múltiple cuando va después de L, M, N y S. Ejemplos: alrededor, rumrum, honra, israelita, Enrique y Conrado.

Uso de la S y X


    Se escriben con X las palabras que empiezan por la sílaba EX- seguida del grupo -PR-. Ejemplos: expresar, exprimir, exprés, expresamente y expreso.

Llevan X las que empiezan por la sílaba EX- seguida del grupo -PL-. Ejemplos: explanada, explicar, exploración. Pero esplendor y espliego.

Se escriben con X las palabras que empiezan por los prefijos EX- (fuera, más allá) y EXTRA- (fuera de). Ejemplos: excarcelar, extramuros y excursión.

Llevan X las palabras que empiezan por XENO- (extranjero), XERO- (seco, árido) y XILO- (madera). Ejemplos: xenofobia, xerografía y xilófono.

Uso de los acentos


    Las palabras AGUDAS llevan tilde o acento cuando terminan en VOCAL, N o S: aquí. Si termina en S precedida de otra consonante no lleva: robots, tictacs.

Las palabras LLANAS llevan tilde cuando NO terminan en VOCAL, N ni S: ángel, árbol. Si acaba en S   precedida de consonante sí lleva: bíceps, cómics. 

Las ESDRÚJULAS se acentúan siempre. Ejemplos: plátano, ángeles, lámpara, teléfono, Málaga, décimo, águila, cántaro, sábana.

Hay diptongo cuando se juntan dos vocales cerradas I, U, entre sí o con otras abiertas A, O, E. Si lleva tilde será en la abierta: acarició, después. 

Llevarán acento las vocales I, U, cuando están en hiato, sin formar diptongo, como caloría, avemaría, baúl, Andalucía, brío, María, día, caímos.

Las palabras SOBRESDRÚJULAS se acentúan  siempre. Ejemplos: gánatela, llévatelo,  dígamelo,  cómetelo, llévesemela.

Las palabras que tienen una sílaba (monosílabas) no llevan tilde. Ejemplos: pie, sol, gran, gris,    fue, dio, bien, mal.


En las oraciones interrogativas y exclamativas   llevan tilde: qué, cuál, adónde, cómo, cuán, cuándo, cuánto, dónde y quién. Ejemplo: ¿Qué quieres?


Ortografía y Redacción (Gramática - Redacción)




                                                       

NORMAS DEL BUEN ESTILO AL REDACTAR

Al momento de redactar un trabajo de investigación, se deben considerar aspectos como el buen estilo. A continuación, te presento un comentario al respecto:

            En el extenso mundo de la comunicación, la lengua sirve al autor de material, escogiendo este los elementos y rasgos, que le servirán a su propósito, mientras que el estilo será su sello.

En relación, la palabra estilo proviene del latín stilus, pudiendo ser asociada a la apariencia, la estética o el diseñoEl estilo, como concepto, representa un conjunto de rasgos determinados de toda composición artística, originado por la asociación de formas que en conjunto proporcionan la obra de arte. De tal manera, el escritor para transmitir sus ideas, selecciona y ordena escrupulosamente las palabras, utiliza comparaciones, repeticiones, entre otros, dando a su obra un estilo característico.

Es de mencionar, que aun cuando la noción de estilo en los tiempos antiguos, se consideraba algo objetivo, en la actualidad, se orienta de modo predominante hacia el conocimiento de las formas personales del autor. En este sentido, al hablar de la ruptura del estilo, se hace alusión de un nivel o estructura del autor que se corre hacia otra de forma violenta. El estilo es entonces la distintiva forma de expresarse cada autor en sus obras.

Por su parte, se entiende por medio estilístico  cada uno de los elementos que conforman el conjunto llamado estilo, y por figuras retóricas, cualquier peculiaridad del habla escrita perseguida y no obtenida por casualidad. De igual forma se tienen los Recursos estilísticos son los diversos estrategias que utiliza el escritor para hacer más expresivo su mensaje y llamar la atención del lector. El conjunto de estos recursos que utiliza el autor se llama estilo.

También, dentro de las modalidades de estilo más conocidas destaca el nominal, en el cual sobresalen los sustantivos; y el verbal, con hegemonía de las acciones o verbos. Así, todos los escritores poseen un estilo, más o menos parecidos entre ellos, pero cada que se muestra auténtico, resalta de otros escritores por sus características únicas.

Finalmente, es significativo señalar que los autores deben mantener el reto de encontrar el estilo propio y mantenerlo. Un estilo único que los diferencie de los demás por el buen uso de los términos y por la persecución de una retórica necesaria


GRAMÁTICA

Se denomina gramática a la ciencia que tiene como objeto de estudio a los componentes de una lengua y sus combinaciones. El concepto halla su origen en el término en latín grammatĭca y hace referencia, por otra parte, al arte de dominar una lengua de modo correcto, tanto desde el habla como con la escritura.

Para entender mejor estas acepciones podemos establecer una frase como ejemplo:

“Sara se encontraba estudiando inglés pues deseaba conseguir el First Certificated para lo cual su profesor siempre trabajaba con ella la gramática del idioma pues era la forma de conseguir aprobar y obtener la titulación”.

La gramática, por lo tanto, se puede definir como el grupo de principios, reglas y preceptos que rigen el empleo de un lenguaje en particular (al respecto, hay que decir que cada lenguaje posee su propia gramática). Como ciencia, está contemplada como parte de la lingüística.

El estudio de la lengua consta de cuatro niveles: el nivel fonético-fonológico, el nivel sintáctico-morfológico, el nivel léxico-semántico y el nivel pragmático. Aunque las diferencias entre estos niveles carece de precisión, suele restringirse el estudio de la gramática al plano sintáctico-morfológico.

Partiendo de lo expuesto en el párrafo anterior podemos establecer, por tanto, que cuando se estudia la gramática de un idioma en concreto se aborda el mismo desde varios puntos de vista. Así, en primer lugar, se aprende todo lo relacionado con la fonética que es la producción de los sonidos. De la misma forma, se hace hincapié en lo que es la morfología, es decir, la construcción de las palabras.

Tampoco se pasará por alto la sintaxis del idioma que consiste en estudiar cómo se combinan las palabras y cómo son las relaciones entre ellas; la semántica que gira entorno a la construcción de las expresiones; y finalmente la etimología gracias a la cual se analiza el origen de las palabras que conforman la lengua en cuestión.

Además de todo lo citado hay que subrayar que quienes comenzaron a plantear y desarrollar la gramática fueron los griegos entre los que destacó, además de Aristóteles o Sócrates, Crates de Malos que en el siglo II a.C fue el director de la Biblioteca de Pérgamo. Junto a dicha figura tampoco hay que pasar por alto la de Elito Donato que se caracterizó por ser el gramático más importante de lengua latina durante el siglo IV.

No obstante, hay que dejar patente que el documento más antiguo sobre gramática está datado en el año 480 A.C en La India y fue realizado por Pánini. El nombre de aquel es Astadhiaia.

Entre las distintas clases de gramática o enfoques en el análisis de esta disciplina pueden mencionarse a la gramática de tipo prescriptivo o normativo (presenta, de manera autoritaria, las reglas de uso para un lenguaje específico, despreciando las construcciones no estandarizadas), la gramática descriptiva (describe el uso actual de una lengua, sin juzgar en forma prescriptiva), la gramática tradicional (las ideas acerca de la gramática que se han heredado de Grecia y Roma), la gramática funcional (que aporta una perspectiva general en relación a la organización de la lengua natural), la gramática generativa (un enfoque formal para el estudio sintáctico de las lenguas) y la gramática formal (que aparecen en lingüística computacional).


El español, por ejemplo, está considerado como una lengua de carácter flexivo y de tipo fusional (por utilizar, por lo general, la flexión para marcar los vínculos entre sus elementos) y presenta una gramática similar a la de las demás lenguas romances.

QUE ES REDACTAR. IMPORTANCIA, DIFERENCIAS ENTRE REDACTAR Y ESCRIBIR.

Escribir y redactar no son lo mismo. Poner el límite entre una y otra actividad puede ser complicado y al mismo tiempo apasionante

Empecemos por las definiciones.

Según la Real Academia Española REDACTAR es “poner por escrito algo sucedido, acordado o pensado con anterioridad”.

Mientras que ESCRIBIR es “representar las palabras o las ideas con letras u otros signos trazados en papel u otra superficie. Comunicar a alguien por escrito algo. Componer libros y discursos”.

¿Podemos decir que el acto de redactar es también escribir?
Sí y no al mismo tiempo.

Cuando redactas tu inteligencia organiza la información en una disposición coherente con un fin que puede ser informativo o persuasivo. Redactamos cuando creamos contenidos para Internet, cuando creamos textos para publicar en medios de comunicación o soportes publicitarios y de marketing. Y en estos últimos, la redacción toma un matiz totalmente comercial, seductor y atractivo que en inglés han sabido resumir muy bien como Copywriting.

Sin embargo, cuando escribes, según el nivel de conocimientos de la persona que realiza la actividad, puedes ir desde la simple composición en el papel que hacen los niños pequeños de frases como: “mi mamá me mima” hasta piezas expresivas que quitan el aliento como la novela Don Quijote de la Mancha de Cervantes.

Me llama la atención que los periodistas en el ejercicio de su profesión escriben –y bastante- sin embargo no les llamamos escritores, sino redactores. Y es que la escritura tiene asociada un vuelo artístico. Una (re)creación del mundo con licencias creativas que le está vedada a la redacción.

Escribir textos de ficción es un parto de luz. Es como saltar a un vacío enganchado a escenarios, personajes, hechos irreales que pujan desde la cabeza a la punta de los dedos. A veces en solitario, a veces de a dos; pero siempre difícil y que roba las energías, desata los fantasmas que te rondan y susurran. Escribir literatura es catarsis.

Por el contrario, para redactar debes y puedes tomar una postura distante. La razón se pertrecha de herramientas, datos, referencias con objetivos que rayan en lo mundano, en el día a día con delantal y móvil en mano.

Tanto escribir como redactar correctamente son actividades que implican un ejercicio intelectual intenso:
  • Hay que poner en orden las ideas.
  • Exponer los conocimientos con una estructura entendible.
  • Respetar las normas gramaticales y de ortografía (o quizás saltártelas a la torera como José Saramago para darle al lector una participación más activa en la construcción del sentido).
Aprender a redactar o escribir con corrección nos hace más inteligentes. Sí, hay que decirlo y sin ánimos de pedantería.

Redactar correctamente es una habilidad que deben desarrollar todos los profesionales y se sobran los recursos online y offline para conseguirlas.

¿Todos podemos ser escritores?

Me gusta que ahora gracias a todas las posibilidades que los medios digitales nos ofrecen podemos convertirnos en escritores con mayor facilidad.

Internet con sus millones de blogs o bitácoras, sus redes sociales, sus plataformas y foros de intercambio de información, nos brinda la oportunidad de amplificar nuestro mensaje y trascender nuestra caduca humanidad. Sin embargo, estas puertas abiertas a todos hacen que  la escritura y la redacción se prostituyan de incorrecciones disfrazadas de “mi estilo” o “my way”. Almas enfermas de pobre vanidad que deberían trabajar con paciencia de escultor en el perfeccionamiento de sus habilidades como escritores.

Tú que me lees, quizás tienes un blog, mi consejo es que des rienda suelta allí a lo que te pase por la cabeza. Escribir en libertad es una terapia barata. Es también una forma de comunicarte; estructurar tu pensamiento; mostrarte al mundo digital; ser feliz; estar menos solo… y otras mil razones que se te pueden ocurrir.
Ahora bien, si tienes pretensiones de publicar un libro y convertirte en escritor profesional, si vas en serio –se ha puesto de moda escribir ebooks, la creatividad y el estilo son importantes; pero igual de importante es la corrección, así que solicita el apoyo de un editor, un corrector profesional o un filólogo que dote de pulcritud tu trabajo.
Aceptemos que nuestra mente está abarrotada de ruidos comunicativos, conceptos falsos, lugares comunes, muletillas y muletas que apuntalan yerros. Todos tenemos retorcidos hábitos que nada favorecen el acto de escribir y que restan claridad a nuestra comunicación.

Y para cerrar…Cito al novelista mexicano Sergio Pitol que explica de manera magistral la diferencia entre redactar y escribir:


«LA REDACCIÓN tiende a la claridad, está sujeta a reglas fijas y se utiliza para describir un asunto. Un tratado o un manual tienen que estar bien redactados porque se necesita que todo se entienda claramente. La escritura, en cambio, no está sujeta a ninguna regla (excepto las de ortografía) y se alimenta de la parte irracional del individuo. El periodismo debe estar bien redactado; un texto literario no puede no estar bien redactado, pero además debe tener una gran pasión interna. La redacción es siempre visible, la escritura tiene varias capas, tiene un subsuelo y, mientras vas leyendo, el lenguaje te va sugiriendo otras lecturas. La redacción apunta al orden y la escritura a la locura».

LA ORTOGRAFÍA nace a partir de una convención aceptada por una comunidad lingüística para conservar la unidad de la lengua escrita. La institución encargada de regular estas normas suele conocerse como Academia de la Lengua.

Las reglas ortográficas, en general, no tienen una relación directa con la comprensión del texto en cuestión. Por ejemplo: si una persona que domina la lengua castellana lee una oración que afirma “Crese la expectatiba de bida en todo el mundo”, no tendrá problemas para entender el enunciado. Su escritura correcta, sin embargo, es “Crece la expectativa de vida en todo el mundo” y de seguro transmite el mensaje de forma más limpia y directa, dado que evita al lector el proceso de corrección

La ortografía, en definitiva, ayuda a la estandarización de una lengua, algo que resulta muy importante cuando existen diversos dialectos en un mismo territorio. Cabe mencionar que las reglas de la ortografía se enseñan durante los primeros años de educación primaria.

En algunas lenguas, la ortografía basa sus normas en los fonemas (abstracciones mentales de los sonidos del habla), tal y como ocurre con el castellano. Otras lenguas optan por criterios etimológicos (es decir, se remiten al origen de las palabras), una situación que promueve la divergencia entre la escritura y la pronunciación de las palabras.


Muchos escritores reconocidos a nivel mundial han solicitado la abolición o, al menos, la simplificación de las reglas de la ortografía. Uno de ellos fue el Premio Nobel colombiano, Gabriel García Márquez. Esto, sin embargo, suscita una serie de interrogantes y potenciales problemas, que nadie ha sabido resolver al cien por ciento.