EMPLEAR DE MANERA ADECUADA LAS NORMAS GRAMATICALES Y ORTOGRÁFICAS PARA LA REDACCIÓN DE TEXTOS
REGLA
ORTOGRÁFICA
Las reglas ortográficas son
las normas que regulan la escritura de las palabras. El sistema que forman
estas normas, conocido como ortografía, constituye una convención sobre cómo
debe manifestarse por escrito una determinada lengua.
La ortografía, en definitiva,
es un código. En nuestro idioma comenzó a desarrollarse en el siglo
XVIII, sobre todo a partir de la fundación de la Real Academia
Española (RAE). Gracias a las reglas ortográficas, aceptadas
por consenso por toda la comunidad lingüística, se facilita la
comprensión de los textos, ya que cada persona sabe cómo tiene que escribir
cada término.
Las reglas ortográficas
permiten determinar la forma de escritura correcta de aquellas palabras que incluyen grafías con sonidos muy
similares: G/J, V/B, Z/S/C, etc. Las reglas
ortográficas, por otra parte, indican cuándo deben tildarse las
palabras y cómo emplear los signos de puntuación.
En las escuelas se hace
especial hincapié en la enseñanza de las reglas ortográficas por parte de los
profesores a los estudiantes, ya que es la manera de que los alumnos puedan
aprender a escribir correctamente. De ahí que los maestros se encarguen de
realizar en clase desde dictados hasta ejercicios que giran en torno a una
regla ortográfica. Es más, incluso algunos docentes “endurecen” sus normas a la
hora de corregir exámenes y les restan puntos por cada falta de ortografía que
lean o por cada tilde que no se ha puesto.
Así mismo no dudan en
establecer que los menores adquieran libros específicos para el aprendizaje de
las citadas reglas ortográficas, compuestos de un sinfín de ejercicios que les
ayudarán a adquirirlas sin demasiado esfuerzo.
Un ejemplo de regla
ortográfica es aquella que indica que, después de la letra M, se escribe la
letra B y no la V. Por eso debemos escribir “también”, “cambiar” y “tambor”, y
no “tamvién”, “camviar” o “tamvor”.
De manera similar, una regla
ortográfica señala que tras la N, se debe escribir la V en lugar de la B:
“convidar”, “envío” e “invitación”, pero no “conbidar”, “enbío” o “inbitación”.
Se establece que, además de
estas reglas ortográficas expuestas, en castellano hay otras que están
consideradas como las más importantes y significativas:
-Bra, bre, bri, bro y bru
siempre se escriben con la letra b.
-Se establece que se escribe
con b cuando después hay una consonante. Ejemplos de esto son obvio y obstruir,
entre otras.
-La z nunca se utiliza para
escribir con la e ni con la i. Es decir, no se escribe zepillo sino cepillo.
-Se escribe con j las palabras
que acaban en -aje y -eje. Ejemplos: cortometraje y despeje.
-Sólo se usará doble ere
cuando va entre vocales: carro, parra, turrón.
-Se escribe con g los verbos
que terminan en -ger, -gir y -igerar. Este sería el caso, por tanto, de coger,
dirigir y aligerar.
DEFINICIÓN
DE PROSODIA
Un término griego se convirtió,
en el latín, en prosodia. El desarrollo etimológico derivó finalmente en
prosodia, un concepto de nuestra lengua que se emplea para nombrar a la rama de
la gramática encargada de la acentuación y la pronunciación. La prosodia, por
lo tanto, examina las características fónicas, los tonos y los acentos. Su
objeto de estudio es la manifestación de las palabras, analizando la
acentuación local y la entonación general de una frase.
En este punto vale la pena
hacer una aclaración. Se denomina gramática al estudio de los diversos
elementos que conforman la lengua y sus combinaciones. Dentro de esta
disciplina se encuentra la gramática de la oralidad también conocida como
prosodia, que comprende todo lo relacionado con el estudio de los sonidos
dentro de la lingüística; es decir, la forma en la que se organiza el hilo
fónico valiéndose de diversos mecanismos sin los cuales sería imposible emitir
una frase coherente o sonoramente inteligible. Dichos elementos llamados supra-segméntales
no son simples adornos, son los pilares que sostienen todo el enunciado y
organizan los sonidos de manera que su emisión sea fluida y lógica.
La naturaleza prosódica no
sólo incluye el orden sonoro de las sílabas sino también que contiene un bagaje
de información sociolingüística, emotiva y dialectal que permite que las
personas comprendamos un determinado mensaje que va dirigido a nosotros. Algunas de las cuestiones
que se analizan dentro de la prosodia son la duración de una oración en el
tiempo, la cantidad de sílabas que forman parte de la entonación y la velocidad
del habla. Dicho esto cabe mencionar que es importante tener en cuenta que los
elementos prosódicos no sólo son muy importantes en la organización de un
discurso, sino también en la recepción e interpretación que se realiza del
mismo.
A través de la prosodia
incluso se transmiten emociones. Esto es posible gracias a la combinación de la
entonación, la acentuación, el ritmo y las pausas que forman la prosodia. De
acuerdo a cómo se manejen estos fenómenos prosódicos, la comprensión del
discurso será más o menos sencilla por parte del oyente.
La
entonación y la intensidad al hablar
Prosodia, en nuestro idioma
la entonación de las palabras se divide en dos partes:
La primera es ascendente y
comprende desde el primer sonido hasta la sílaba en la que se encuentra el
acento tónico. Y desde ese punto la palabra comienza a descender o ascender
dependiendo de si tiene un nuevo acento antes de llegar al final.
A su vez, las palabras se
encuentran encadenadas entre sí por lo tanto la entonación ascendente o
descendente dependen de si la oración concluye o no al finalizar esa palabra;
siendo la elevación indicación de que la frase no está completa y su descenso,
la finalización de la misma.
Con todo esto podemos decir
que la prosodia no sólo incluye las normas relacionadas con el orden de las
sílabas sino también con el sentido que tienen y con los mecanismos ligados a
ella. Por esto cada vez que escuchamos un mensaje somos capaces de sentir
aparte de los sonidos y del significado de las palabras, el ritmo, la
intensidad, las pausas y todo lo que es ajeno a las palabras y tiene más que
ver con el contexto que con el texto en sí mismo; esto es posible gracias a la
existencia de la prosodia.
Cabe destacar que la
prosodia suele mantener una relación estrecha con la comunicación no verbal. Si
una persona, cuando habla, eleva el tono de su voz, es muy probable que además
realice un cierto movimiento con sus cejas. Su discurso, por lo tanto, estará
formado por aquello que dice y por cómo lo dice, teniendo en cuenta también sus
gestos y su postura corporal. Se conoce como acento prosódico
a la vaporización que se realiza de una cierta sílaba. En castellano, dicha
acentuación se reconoce a partir de la inclusión de un acento ortográfico
(también llamado tilde) o de su ausencia, según lo indicado por las reglas de
la ortografía.
La sílaba que debe
resaltarse en la acentuación se conoce como sílaba tónica, más allá de que
lleve tilde o no. El resto de las sílabas que no reciben el acento prosódico se
denominan sílabas átonas. La manera en la que se
aplica el acento prosódico varía en cada lengua. En nuestro idioma, el acento
prosódico implica una intensificación de la voz y un cambio en el tono para que
la sílaba tónica se diferencie de las demás.
Veamos algunos ejemplos de
acentos prosódicos. La palabra “automóvil” se separa en las siguientes sílabas:
au-to-mó-vil. El acento prosódico recae en la sílaba mó, que lleva tilde ya que
se trata de una palabra grave. “Perro”, por su parte, es un
término compuesto por dos sílabas: pe-rro. En este caso, el acento prosódico se
sitúa en la sílaba pe, que no lleva acento ortográfico ya que las palabras
graves que finalizan en vocal no deben acentuarse con tilde.
Tipos
de acento prosódico
Prosódico, la función del
acento es establecer un contraste entre las sílabas prominentes y las sílabas
suaves; dicha acción se manifiesta de forma acústica y también en la escritura.
La explicación académica dice que «el acento es una sensación perceptiva que
permite darle relieve a una sílaba por sobre el resto de las que conforman una
palabra.
«.En los idiomas que poseen un
acento fijo, como es el francés o el polaco el acento posee un valor de tipo
demarcativo que permite establecer los
límites de las palabras, las fronteras que las dividen. En los idiomas en los que el
acento gráfico puede variar teniendo en cuenta las normas de la ortografía, el
acento tiene la función de indicar una apertura en las cuerdas vocales de modo
que podamos pronunciar adecuadamente las palabras.
Dentro
del acento prosódico existen dos tipos de acento.
El acento léxico: Como su
nombre lo indica este tipo de acentos depende de una categoría gramatical. Esto
significa que dependiendo del tipo de palabra: léxicas (acentógenas) o
gramaticales (no acentógenas) será la distribución de los acentos. Este tipo de
acento se caracteriza por su cualidad de movible que le otorga dentro de la
lengua a la que pertenece una determinada libertad. Este tipo de acento puede
darle a la sílaba una distinción de tipo tonal (sonidos más intensos, golpe en
la sílaba) o de intensidad (sonidos más extensos).
El acento oracional: Es un
tipo de marcación dentro de una palabra que está relacionado con su entonación.
Se utiliza al comunicar un mensaje con el fin de crear sonidos que se vayan
entramando y entremezclando. Esto significa que este asunto no se reduce a la
forma en la que se pronuncia una palabra sino a cómo se pronuncia al ir ligada
a otras. Es decir que es un tipo de acento que contempla a las palabras como
partes del todo que es la oración o el enunciado.
Es necesario aclarar que
existen otro tipo de acentos vinculados a otras lenguas diferentes al español.
En el griego antiguo, por ejemplo, la forma en la que se distinguía la
acentuación era a través de una elevación del tono de voz (tensando más las
cuerdas vocales en las sílabas acentuadas). Los nombres que suele recibir el
acento en estos casos pueden ser tónico, de altura, cromático, tonal o
melódico.
El acento prosódico
Como ya conoces, en español algunas palabras llevan tilde y
otras no, dependiendo de dónde lleven el acento. Las palabras tienen un acento,
llamado prosódico, que es la parte de la palabra en la que haces énfasis cuando
la pronuncias. Todas las palabras cuentan con este acento, así no se escriban
con tilde.
Ejemplos: En la palabra tilde, la penúltima sílaba (til-) es
la que lleva el acento. En cambio, en la palabra reloj, el acento cae en la
última sílaba, -loj.
En una palabra, la sílaba en la que está el acento prosódico
se llama sílaba tónica. Según en qué parte esté la sílaba tónica, las palabras
se clasifican en: agudas, graves o esdrújulas. Para poder hacer esta
clasificación, tienes que contar las sílabas de una palabra, comenzando por la
última y yendo hacia atrás.
Así, podrás saber
cuáles palabras son:
-Agudas, tienen
la sílaba tónica en la última sílaba. Pueden llevar o no llevar tilde.
Ejemplos:
ca-mión
a-lud
mi-sil can-tar
i-ma-gi-na-ción
a-jí
-Graves, tienen
la sílaba tónica en la penúltima sílaba. Pueden llevar o no llevar tilde.
Ejemplos:
lá-piz bre-ve
gran-de
crá-ter
me-dia-no
a-be-ja
-Esdrújulas,
tienen la sílaba tónica en la antepenúltima sílaba. Las palabras esdrújulas
siempre se tildan.
Ejemplos:
más-ca-ra
ám-bi-to
rí-gi-da é-xi-to
a-sién-ten-se
có-mi-co
Te va a interesar: División silábica
El acento ortográfico
Es muy importante que sepas en
qué sílaba está el acento de las palabras, pues esto determina cuáles tienen
tilde y cuáles no. La tilde, o acento ortográfico, es un signo (´) que se puede
poner sobre las vocales y que indica en algunas palabras dónde va la sílaba
tónica.
Para saber en cuáles palabras es
necesario agregar una tilde, hay una serie de reglas muy sencillas que puedes
recordar y que están ligadas a la clasificación de las palabras según la
posición de su acento.
-Las palabras agudas se tildan cuando terminan en -n, -s o vocal.
Ejemplos:
ratón avión
anís común
gané jabón
-Las palabras graves se tildan cuando terminan en cualquier
consonante,
excepto -n y -s.
Ejemplos:
néctar árbol
ágil césped
peras dólar
-Las palabras esdrújulas, en cambio, se tildan siempre.
Ejemplos:
esdrújulas célebre
cámbienlo sílaba
pirámide teléfono
El acento diacrítico
Ten en cuenta que hay algunas
palabras que rompen estas reglas, pues su acento no es ortográfico, sino
diacrítico; es decir, se escriben con tilde para diferenciarlas de otras
palabras que se pronuncian igual, pero tienen significados diferentes.
Esto sucede, por ejemplo, para
diferenciar palabras usadas en preguntas —tales como dónde, qué, y cómo— de
conjunciones que se escriben igual —donde, que, como—. Por ejemplo: ¿Qué
quieres que te diga?
Recuerda que los monosílabos
—es decir, las palabras que solo tienen una sílaba— no se tildan, a menos que
haya dos palabras que se pronuncien igual, pero tengan significados diferentes.
Ejemplo:
Tu (pronombre posesivo), como en
“No olvides tu maleta”.
Tú (pronombre personal), como en
“Tú siempre me alegras el día”.

Los signos de puntuación y sus ejemplos
Los signos de puntuación, son aquellos caracteres ortográficos que nos ayudan a leer y escribir mejor. Estos signos de puntuación son herramientas para el lector con el fin de tener una mayor comprensión lectora de los textos.
Así mismo nos permiten realizar las debidas pausas y entonaciones al hablar. Para ello existen varios signos como lo son: la coma, punto y coma, punto, dos puntos, puntos suspensivos, signos de interrogación, signos de admiración, paréntesis, guión y comillas.
Estos caracteres ortográficos son necesarios para todo tipo de textos y contextos y evitar todo tipo de confusión al hablar. De igual forma son importantes para establecer las ideas principales y secundarias, tanto como la idea general de los textos. No obstante en la actualidad el contacto y la interacción mediante las redes sociales han disminuido el uso correcto de los signos de puntuación. Hoy día existe un nuevo tipo de escritura y jerga que descompone la lingüística española. En ocasiones este tipo de comportamiento se realiza por seguir una moda o en ocasiones que las personas no saben realmente cómo es su uso y las reglas a las que se rigen.

Diferentes
signos de puntuación
La
coma (,)
Es aquella que indica las
pausas cortas en los textos. Se emplea para separar frases que tengan la misma
idea, así como listas y enumeraciones. Exceptuando las conjunciones y, ni, o.
– Ayer compre una torta,
helado, jugos y dulces.
– Los días de la semana son
lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo.
Para separar elementos
independientes de la oración, teniendo o no una conjunción entre las mismas.
– Los niños estaban jugando,
las maestras observan, y los padres no paraban de reír.
Insertar una cláusula o
conjunciones explicativas, es decir a manera de explicación o ampliación del
contexto en una oración.
– María, quien es hija de
Tomás, se ganó un premio en la feria.
Luego de agregar palabras
transitivas o adverbiales, bien sea al principio o en medio de la oración,
vienen precedidas y seguidas de una coma. Aquellas palabras como: no obstante,
sin embargo, es por ello, además, es decir, de acuerdo, entre otras.
– Esta mañana llovió mucho,
sin embargo, yo fui a clase.
– Ella es muy cariñosa, es
decir es muy buena persona.
Si un vocativo se encuentra
al principio de una frase vienes seguido de una coma, si el vocativo se
encuentra al final vendrá precedido por una coma y entre comas si se encuentra
en medio.
– Carmen, debes venir ya.
– No creo que sea una buena
idea, Carmen
– ¿Se encuentra, Carmen, en
casa?
Punto
y coma (;)
No tiene la misma función
que la coma. Se utiliza para oraciones compuestas, donde se encuentre más de un
verbo o enumeraciones complejas donde ya existan comas. También se emplea para
antes de conjunciones como más, pero, aunque, sin embargo no obstante, entre
otras.
En ocasiones salíamos juntos
al parque, a veces al cine; pero siempre salíamos juntos.
He comido diferentes
comidas, platillos muy sabrosos, sin embargo, no nunca comí de ese postre.
El
punto (.)
Se utiliza para realizar una
pausa larga al final de cada frase u oración. Así mismo es utilizado para
delimitar las abreviaturas. Este signo se coloca siempre junto a la palabra o
número que lo precede, así mismo es separado por un espacio de los que le
siguen.
De igual forma este se conforma por tres tipos de puntos:
Punto
y seguido: es utilizado para separar oraciones que conforman un
mismo párrafo. Ejemplo:
La familia es un conjunto de
personas que se encuentran unidas por consanguinidad. Esta unión es constituida
de forma legal y social.
Punto
y aparte: se utiliza para separar párrafos distintos que se
encuentran dentro de un mismo contexto de ideas. Ejemplo:
Estos vínculos pueden ser
creados por el matrimonio o la adopción.
Muchas personas están de
acuerdo en que la familia es importante para el desarrollo del individuo.
Punto
y final: su función es para cerrar todo un contexto de ideas.
Signos
de puntuación y sus ejemplos
Dos
puntos (:)
Tiene diversos usos y su
pausa es mayor que la de la coma y menor a la del punto. Se usa para dar paso a
una enumeración, luego de saludos de cortesía en cartas, antes de citas textuales
y en diálogos. Ejemplo:
La casa tenía: una ventana,
puertas, techo y algunos cuartos.
Querido amigo: Te escribo
esta carta…
Entonces, el príncipe
preguntó: – ¿Dónde se encuentra ese castillo?
Puntos
suspensivos (…)
Son utilizados para dar una
interrupción inesperada de la oración o para dar un final inexacto. Los tres
puntos y deben ser usados de esa misma forma junto a la palabra o signo que los
anticipa. Son un sinónimo para etc. y también se usa para omitir frases en una
cita textual. Ejemplo:
«Mi generosidad es tan
ilimitada como el mar… cuanto más te doy, más tengo, pues ambos son infinitos.»
Estuve pensando en lo que
paso ayer… Fue algo muy peculiar.
El lago está contaminado con
químicos… Pronto esa situación se acabara.
Signos
de interrogación (¿?)
Estos son utilizados para
realizar enunciados interrogativos. Son signos dobles de apertura y de cierre.
Se usan al hacer una pregunta o para expresiones de incertidumbre.
¿Puedes hacerme un favor?
¿Qué color es este?
Signos
de exclamación (¡!)
Al igual que los de
interrogación son signos dobles y deben usarse de esa manera. Se utilizan para
señalar júbilo o expresiones imperativas o de sorpresa.
¡Qué felicidad que estés
aquí!
Ricardo, ¡debes venir
inmediatamente!
¡Me duele la cabeza!
Los
paréntesis (())
Son signos dobles, uno de
apertura y otro de cierre y se utiliza mayormente para acotar oraciones dentro
de otras que estén relacionadas. Es utilizado en incisos para explicar una
parte específica de la oración y para acentuar datos específicos como fechas.
Las frases que van entre los paréntesis no se separa y van pegados a los signos
correspondientes.
Marcela Valencia (la chica
más hermosa de la clase) no calificó en el examen.
Julio Garmendia (1898) es un
escritor venezolano muy conocido.
El
raya (—)
Es un pequeño signo
horizontal que se usa para agregar aclaraciones en un texto (al igual que los
paréntesis) o para presentar un personaje en un diálogo. Ejemplo:
-¿Quién es esa persona?
-Es la amiga de mi hermano
Todo el día estuve jugando
con Carmen -mi mejor amiga- en mi casa.
Las
comillas («»)
Son utilizadas para realizar
citas textuales no mayor a un párrafo, para indicar ironía o sarcasmo, para
indicar un alias o resaltar una frase. En la lengua española se utilizan tres
tipos de comillas: las españolas (« »), las inglesas (“ ”), y las simples (»).
José me dijo: “Pronto estaré
allí en tu casa”.
Tu amigo es tan “hermoso”
que no tiene novia.
El presidente dijo, se
vienen tiempos “difíciles”, pero la situación será “controlada”.
Signos
auxiliares de puntuación
Forman parte en la tarea de
los signos de puntuación, la cual es mantener la coherencia en los textos,
pausas indicadas y entonaciones adecuadas. Es por esto que son llamados
auxiliares ya que ayudan a mejoran la comprensión lectora.
Entre estos se
encuentran:
Paréntesis
():
Se emplean para aclarar oraciones, insertar datos y realizar incisos.
Raya
_:
También se usa para realizar incisos, señalar intervenciones o comenzar
diálogos.
Guión
–:
Es usado para realizar divisiones entre palabras. Su trazo es de menor longitud
que la raya.
Comillas
“”:
Son utilizadas para destacar palabras con ironía o un alias, además de realizar
citas en un texto.
Diéresis
´:
Es un signo diminuto que se coloca en la parte superior de las vocales para
distinguir pronunciaciones como gue, gui, etc. Así mismo se utiliza en obras
literarias para deshacer un diptongo.
Asterisco
*:
Posee varios usos como en libros y obras literarias para destacar palabras
desconocidas o notas de pie al margen de la página. Se antepone sobre palabra
para indicar que una palabra está errada o se escribe de una manera diferente.
Llave
{}:
Su uso se limita para realizar esquemas o para encerrar enunciados destacados.
Corchete
[]:
Son parecidos al paréntesis y se utilizan para realizar una aclaración en
frases y destacar información específica.
Importancia
de los signos de puntuación
Con la ayuda de los signos
de puntuación podemos determinar dentro de los textos los diferentes tipos de
pausa, entonación y hasta la pronunciación adecuada de las palabras. En la
actualidad la comunicación es el centro de nuestras vidas, es así que el lenguaje
es necesario para aprender. Se debe resaltar que la falta de cualquiera de los
signos antes mencionados, puede cambia por completo el sentido de un texto, lo
que podría dejar a la persona confundida.
Es por ello que es de gran
importancia que se conozca muy bien el uso y las reglas de los signos de
puntuación. Son esenciales poder transmitir las ideas exactas y dar énfasis a
lo que realmente queremos resaltar. La puntuación correcta además de ser
necesaria, hace referencia a la buena ortografía y el buen conocimiento
lingüístico que cada persona debe tener.
La
importancia de saber redactar
Redactar es, en su sentido más general, expresar por escrito una
idea, un mensaje. Redactar bien es, además, expresar ideas con claridad y
corrección. La claridad y la corrección son requisitos esenciales para asegurar
que el contenido del texto pueda ser leído, comprendido e interpretado por el
lector.
Aunque todos o casi todos
reconocemos la importancia de saber redactar, también es cierto que asumir esa realidad
es insuficiente en sí misma para desarrollar la expresión escrita. Es necesario
llegar al convencimiento de que hay que realizar un esfuerzo personal para
conseguir ese propósito.
Muchas personas se desaniman
antes de comenzar porque consideran que no están «dotadas para escribir». Lo
primero es desechar esta frase, u otras de este estilo, que carecen de un fundamento
sólido. En principio, todos podemos aprender a redactar.
Pero para llevar a cabo este
aprendizaje es necesario partir de las condiciones y las características
personales de cada uno de los interesados. ¿Qué clase de redactor soy?; esa es
la pregunta que todos debemos comenzar por responder.
Hay quien redacta por placer,
independientemente de que no obtenga resultados tan satisfactorios como los que
desearía lograr. Algunas personas disfrutan escribiendo cartas a sus amigos o
familiares, o practicando alguna manifestación de la expresión escrita. Puede
ser que nunca hayan estudiado técnicas de redacción pero por alguna razón —una
mejor formación académica, hábitos de lectura cultivados desde la infancia o la
adolescencia, vocación literaria…—, y sin tener conciencia de ello, pueden
resolver sin grandes dificultades los problemas que plantea la expresión
escrita.
Para otros, escribir es una
verdadera agonía. Son los que redactan única y exclusivamente por necesidad; no
tienen idea de cómo van a comenzar, ni a terminar un texto —o mejor, creen que
no la tienen—, y expresar por escrito sus ideas les exige un titánico esfuerzo.
Las reglas ortográficas,
en general, no tienen una relación directa con la comprensión del texto en
cuestión. Por ejemplo: si una persona que domina la lengua castellana lee una
oración que afirma “Crese la expectatiba
de bida en todo el mundo”, no tendrá problemas para entender el enunciado.
Su escritura correcta, sin embargo, es “Crece la expectativa de vida en todo el
mundo” y de seguro transmite el mensaje de forma más limpia y directa, dado que
evita al lector el proceso de corrección
Diferencia
entre escribir y redactar
Según la Real Academia
Española redactar es “poner por escrito algo sucedido, acordado o pensado con
anterioridad”. Mientras que escribir es “representar las palabras o las ideas
con letras u otros signos trazados en papel u otra superficie. Comunicar a
alguien por escrito algo. Componer libros y discursos”. Aunque parezcan
conceptos muy similares o iguales en realidad tienen diferencias.
Escribir es
anotar cualquier texto o cualquier palabra, sea buena o mala, sea fuera de
contexto, sea del tipo o sentido que sea... En cambio, redactar es sacar argumento sobre un tema con tus propios
pensamientos y así exponer tus propias ideas y/o tu opinión! Escribir es
“representar las palabras o las ideas con letras u otros signos trazados en
papel u otra superficie. Comunicar a alguien por escrito algo. Componer libros
y discursos”.
«La redacción tiende a la claridad, está sujeta a reglas fijas y se utiliza para describir un asunto. Un tratado o un manual tienen que estar bien redactados porque se necesita que todo se entienda claramente. La escritura, en cambio, no está sujeta a ninguna regla (excepto las de ortografía) y se alimenta de la parte irracional del individuo.
El periodismo debe estar bien redactado; un texto literario no puede no estar bien redactado, pero además debe tener una gran pasión interna. La redacción es siempre visible, la escritura tiene varias capas, tiene un subsuelo y, mientras vas leyendo, el lenguaje te va sugiriendo otras lecturas. La redacción apunta al orden y la escritura a la locura».
¿Podemos decir que el acto
de redactar es también escribir? Sí y no al mismo tiempo.
Cuando redactas tu
inteligencia organiza la información en una disposición coherente con un fin
que puede ser informativo o persuasivo. Redactamos cuando creamos contenidos
para Internet, cuando creamos textos para publicar en medios de comunicación o
soportes publicitarios y de marketing. Y en estos últimos, la redacción toma un
matiz totalmente comercial, seductor y atractivo que en inglés han sabido resumir
muy bien como Copywriting.
Sin embargo, cuando
escribes, según el nivel de conocimientos de la persona que realiza la
actividad, puedes ir desde la simple composición en el papel que hacen los
niños pequeños de frases como: “mi mamá me mima” hasta piezas expresivas que
quitan el aliento como la novela Don Quijote de la Mancha de Cervantes.
Me llama la atención que los
periodistas en el ejercicio de su profesión escriben –y bastante- sin embargo
no les llamamos escritores, sino redactores. Y es que la escritura tiene
asociada un vuelo artístico. Una (re)creación del mundo con licencias creativas
que le está vedada a la redacción.
Escribir textos de ficción
es un parto de luz. Es como saltar a un vacío enganchado a escenarios,
personajes, hechos irreales que pujan desde la cabeza a la punta de los dedos.
A veces en solitario, a veces de a dos; pero siempre difícil y que roba las
energías, desata los fantasmas que te rondan y susurran. Escribir literatura es
catarsis.
Por el contrario, para
redactar debes y puedes tomar una postura distante. La razón se pertrecha de
herramientas, datos, referencias con objetivos que rayan en lo mundano, en el
día a día con delantal y móvil en mano.
Tanto
escribir como redactar correctamente son actividades que implican un ejercicio
intelectual intenso:
Hay que poner en orden las
ideas.
Exponer los conocimientos
con una estructura entendible.
Respetar las normas
gramaticales y de ortografía (o quizás saltártelas a la torera como José
Saramago para darle al lector una participación más activa en la construcción
del sentido).
Aprender a redactar o
escribir con corrección nos hace más inteligentes. Sí, hay que decirlo y sin
ánimos de pedantería.
Redactar correctamente es
una habilidad que deben desarrollar todos los profesionales y se sobran los
recursos online y offline para conseguirlas.
¿Todos podemos ser
escritores?
Me gusta que ahora gracias a
todas las posibilidades que los medios digitales nos ofrecen podemos
convertirnos en escritores con mayor facilidad.
Internet con sus millones de
blogs o bitácoras, sus redes sociales, sus plataformas y foros de intercambio
de información, nos brinda la oportunidad de amplificar nuestro mensaje y
trascender nuestra caduca humanidad. Sin embargo, estas puertas abiertas a
todos hacen que la escritura y la
redacción se prostituyan de incorrecciones disfrazadas de “mi estilo” o “my
way”. Almas enfermas de pobre vanidad que deberían trabajar con paciencia de
escultor en el perfeccionamiento de sus habilidades como escritores.
Tú que me lees, quizás
tienes un blog, mi consejo es que des rienda suelta allí a lo que te pase por
la cabeza. Escribir en libertad es una terapia barata. Es también una forma de
comunicarte; estructurar tu pensamiento; mostrarte al mundo digital; ser feliz;
estar menos solo… y otras mil razones que se te pueden ocurrir.
Ahora bien, si tienes
pretensiones de publicar un libro y convertirte en escritor profesional, si vas
en serio –se ha puesto de moda escribir ebooks-, la creatividad y el estilo son
importantes; pero igual de importante es la corrección, así que solicita el
apoyo de un editor, un corrector profesional o un filólogo que dote de
pulcritud tu trabajo.
Aceptemos que nuestra mente
está abarrotada de ruidos comunicativos, conceptos falsos, lugares comunes,
muletillas y muletas que apuntalan yerros. Todos tenemos retorcidos hábitos que
nada favorecen el acto de escribir y que restan claridad a nuestra comunicación.
Reglas de Ortografía
Uso de la B, V y W
Se
escribe B antes de L y R (BLA y BRA) Ejemplos: doble, brazo, abrigo, broma, bruja,
amable, broche, brillante, descubrir.
Llevan B los verbos
terminados en BIR, menos hervir, servir y vivir. Ejemplos: escribir, subir,
prohibir, recibir, descubrir y suscribir.
Se escriben con B los
tiempos de los verbos BEBER, DEBER, CABER, SABER Y HABER. Ejemplos: bebimos,
deberás, cabía, sabremos, había, ha habido.
Llevan B las terminaciones
-ABA, -ABAS, -ÁBAMOS, -ABAIS, -ABAN de los verbos de la primera conjugación.
Ejemplos: cantaba, jugabas, amaban, saltabas.
Se escriben con V los
adjetivos terminados en -AVO, -AVA, -EVO, -EVA, -EVE, -IVO, IVA. Ejemplos:
esclavo, octava, longevo, nueva, decisivo, activa.
Se escribe B cuando va
seguida de consonante o está al final de palabra. Ejemplos: obsequio, club,
objeto, obstáculo, obtener, Job. Excepto ovni.
Llevan B las palabras que
empiezan por las sílabas BU-, BUR- y BUS-. Ejemplos: bueno, Burgos, buscar,
burla, buque, bulla, burgalés y buñuelo.
Se escriben con V las formas
de los verbos acabados en -OLVER. Ejemplos: absolver, disolver, y volver.
Se escriben con V las formas
de los verbos que en infinitivo no tienen B ni V. Ejemplos: de ir, voy, vamos;
de estar, estuve; de andar, anduve.
Llevan V las palabras que
empiezan por VICE-, VIZ- o VI- ("en lugar de"). Ejemplos:
vicealmirante, vizconde, virrey y vicepresidente.
Se escribe con B el
pretérito imperfecto de indicativo del verbo IR: iba, ibas, íbamos, ibais e
iban.
Uso de la C, Z, QU y K
Se
escribe C en las sílabas CA, CO, CU, como casa, Paco y cuaderno. Con las
vocales E, I, se escribe QUE, QUI, como queso, quitar, quemar.
Se escribe C en las sílabas
CE, CI, como ceja, ciervo, cielo. Con las letras A, O, U, se escribe Z, como
Zaragoza, zoquete y zumo.
Se escribe Z al final de las
palabras cuyo plurales CES, como andaluz, andaluces; perdiz, perdices; luz,
luces; lombriz, lombrices; disfraz, disfraces.
Se escribe -CC- cuando en
alguna palabra de la familia léxica aparezca el grupo -CT-. Ejemplos: adicción
(adicto), reducción (reducto).
Uso de la G, J, GU y GÜ
El
sonido G suave con A, O, U, se escribe GA, GO, GU y con E, I, se escribe GUE,
GUI. Ejemplos: goma, galleta, guapa, Miguel, guitarra, gorro, guerra.
El sonido J fuerte, con A,
O, U se escribe JA, JO, JU y con E, I se puede escribir G o J. Ejemplos: caja,
rojo, Juan, gemelo, gitano, jefe y jirafa.
Cuando la G y la U han de
tener sonido independiente ante E, I es forzoso que la U lleve diéresis.
Ejemplos: antigüedad, desagüe, vergüenza y cigüeña.
Se escriben con J las
palabras que terminan en -AJE, -EJE. Ejemplos: coraje, garaje, hereje y
equipaje.
Se escriben con G las
palabras que tienen ese sonido de G suave ante una consonante. Ejemplos: grito,
gladiador, globo, gracioso, gnomo y maligno.
Se escriben con G los verbos
terminados en -IGERAR, -GER y -GIR, como aligerar, coger y fingir. Excepciones:
tejer y crujir.
Llevan G las palabras que
empiezan por GEO- (tierra). Ejemplos: geografía, geometría y geología.
Se escriben con G las
palabras que terminan en -GÉLICO, -GENARIO, -GÉNEO, -GÉNICO, -GENIO,
-GÉNITO,-GESIMAL, -GÉSIMO y -GÉTICO: angélico e ingenio.
Llevan J las formas de los
verbos que no tienen G ni J en el infinitivo. Ejemplos: de decir, dije,
dijeron; de traer, trajimos, trajeron.
Uso de la H
Se
escriben con H todos los tiempos del verbo HACER y no llevan H las formas del
verbo ECHAR. Ejemplos: hago, echaban, hacemos y echamos.
Se escriben con H los
tiempos del verbo HABER. Se escribe HA y HE si van seguidos de Participio
Pasivo: ha salido, he contado, a jugar, a ver.
Llevan H las que empiezan
por HIA-, HIE-, HUE- y HUI-. Ejemplos: hiato, hiena, huele, huidizo, hierba,
hierro, hueco, huevo. Excepción: iatrogénico.
Llevan H los compuestos y
derivados de palabras que tengan esa letra, como honra, deshonra. Menos
oquedad, orfandad, osamenta, óvalo, oscense y oler.
Uso de Y, LL
Se
escribe Y al final de palabra si va precedida de una vocal, como jersey,
Paraguay. Excepciones: saharaui y bonsái.
Llevan LL las palabras
terminadas en -ILLA e -ILLO. Ejemplos: mesilla, cigarrillo, costilla, amarillo,
colmillo y parrilla.
Se escriben con Y los
plurales de los nombres que terminan en Y en singular. Ejemplos: rey, reyes;
ley, leyes; buey, bueyes.
Se escribe con Y la
conjunción copulativa Y. Ejemplos: tú y yo. Esa conjunción es E si la segunda
palabra empieza por I: tú e Inés. Excepciones: cinz y hierro.
Llevan Y las formas de los
verbos que no tienen Y en su infinitivo. Ejemplos: de caer, cayeron; de leer,
leyendo; de poseer, poseyeron.
Uso de la M y N
Se escribe
M antes de B y P. Ejemplos: tambor, cumpleaños. Pero se escribe N antes de V.
Ejemplos: envío, invitar y convivir.
Llevan M al final de palabra
algunos extranjerismos y latinismos. Ejemplos: zum, álbum, currículum y auditórium.
Se escribe M delante de N,
como alumno, amnistía. Pero se escribirá N cuando la palabra está formada con
los prefijos CON, EN e IN: connatural, innoble.
Uso de la R y RR
El
sonido R múltiple se escribe RR, como perro y turrón. El sonido simple se
representa con R, como cara, pared, amarillo y arcilla.
Se escriben con R las
palabras con sonido simple después de B, C, D, F, G, K, P y T. Ejemplos: brazo,
cromo, dromedario, frase, gramo, prado y travieso.
Se escriben con R las
palabras con sonido múltiple al principio de palabra. Ejemplos: ratón, regalo,
rico, rosa y rubio.
Se escribe R con sonido
múltiple cuando va después de L, M, N y S. Ejemplos: alrededor, rumrum, honra,
israelita, Enrique y Conrado.
Uso de la S y X
Se
escriben con X las palabras que empiezan por la sílaba EX- seguida del grupo
-PR-. Ejemplos: expresar, exprimir, exprés, expresamente y expreso.
Llevan X las que empiezan
por la sílaba EX- seguida del grupo -PL-. Ejemplos: explanada, explicar,
exploración. Pero esplendor y espliego.
Se escriben con X las
palabras que empiezan por los prefijos EX- (fuera, más allá) y EXTRA- (fuera
de). Ejemplos: excarcelar, extramuros y excursión.
Llevan X las palabras que
empiezan por XENO- (extranjero), XERO- (seco, árido) y XILO- (madera). Ejemplos:
xenofobia, xerografía y xilófono.
Uso de los acentos
Las palabras AGUDAS llevan tilde o acento
cuando terminan en VOCAL, N o S: aquí. Si termina en S precedida de otra
consonante no lleva: robots, tictacs.
Las palabras LLANAS llevan tilde cuando NO terminan
en VOCAL, N ni S: ángel, árbol. Si acaba en S precedida de
consonante sí lleva: bíceps, cómics.
Las ESDRÚJULAS se acentúan siempre. Ejemplos:
plátano, ángeles, lámpara, teléfono, Málaga, décimo, águila, cántaro, sábana.
Hay diptongo cuando se juntan dos vocales cerradas
I, U, entre sí o con otras abiertas A, O, E. Si lleva tilde será en la abierta:
acarició, después.
Llevarán acento las vocales I, U, cuando están en
hiato, sin formar diptongo, como caloría, avemaría, baúl, Andalucía, brío,
María, día, caímos.
Las palabras SOBRESDRÚJULAS se
acentúan siempre. Ejemplos: gánatela,
llévatelo, dígamelo, cómetelo, llévesemela.
Las palabras que tienen una sílaba (monosílabas) no
llevan tilde. Ejemplos: pie, sol, gran, gris, fue, dio,
bien, mal.
En las oraciones interrogativas y
exclamativas llevan tilde: qué, cuál, adónde, cómo, cuán,
cuándo, cuánto, dónde y quién. Ejemplo: ¿Qué quieres?
Ortografía y Redacción (Gramática - Redacción)
NORMAS DEL BUEN ESTILO AL
REDACTAR
Al momento de redactar un
trabajo de investigación, se deben considerar aspectos como el buen estilo. A
continuación, te presento un comentario al respecto:
En el extenso mundo de la comunicación, la lengua sirve al autor de material,
escogiendo este los elementos y rasgos, que le servirán a su propósito,
mientras que el estilo será su sello.
En relación, la palabra
estilo proviene del latín stilus, pudiendo ser asociada a la apariencia, la estética o
el diseño. El estilo, como concepto, representa un conjunto de
rasgos determinados de toda composición artística, originado por la asociación
de formas que en conjunto proporcionan la obra de arte. De tal manera, el
escritor para transmitir sus ideas, selecciona y ordena escrupulosamente las
palabras, utiliza comparaciones, repeticiones, entre otros, dando a su obra un
estilo característico.
Es de mencionar, que aun
cuando la noción de estilo en los tiempos antiguos, se consideraba algo
objetivo, en la actualidad, se orienta de modo predominante hacia el
conocimiento de las formas personales del autor. En este sentido, al hablar de
la ruptura del estilo, se hace alusión de un nivel o estructura del autor que
se corre hacia otra de forma violenta. El estilo es entonces la distintiva
forma de expresarse cada autor en sus obras.
Por su parte, se entiende
por medio estilístico cada uno de los elementos que conforman el conjunto
llamado estilo, y por figuras retóricas, cualquier peculiaridad del habla
escrita perseguida y no obtenida por casualidad. De igual forma se tienen los
Recursos estilísticos son los diversos estrategias que utiliza el escritor para
hacer más expresivo su mensaje y llamar la atención del lector. El conjunto de
estos recursos que utiliza el autor se llama estilo.
También, dentro de las
modalidades de estilo más conocidas destaca el nominal, en el cual sobresalen
los sustantivos; y el verbal, con hegemonía de las acciones o verbos. Así,
todos los escritores poseen un estilo, más o menos parecidos entre ellos, pero
cada que se muestra auténtico, resalta de otros escritores por sus
características únicas.
Finalmente, es significativo señalar que los autores deben mantener el reto de
encontrar el estilo propio y mantenerlo. Un estilo único que los diferencie de
los demás por el buen uso de los términos y por la persecución de una retórica
necesaria
GRAMÁTICA
Se
denomina gramática a la ciencia que tiene como objeto de estudio a los
componentes de una lengua y sus combinaciones. El concepto halla su origen en
el término en latín grammatĭca y hace referencia, por otra parte, al arte de
dominar una lengua de modo correcto, tanto desde el habla como con la
escritura.
Para
entender mejor estas acepciones podemos establecer una frase como ejemplo:
“Sara
se encontraba estudiando inglés pues deseaba conseguir el First Certificated
para lo cual su profesor siempre trabajaba con ella la gramática del idioma
pues era la forma de conseguir aprobar y obtener la titulación”.
La
gramática, por lo tanto, se puede definir como el grupo de principios, reglas y
preceptos que rigen el empleo de un lenguaje en particular (al respecto, hay
que decir que cada lenguaje posee su propia gramática). Como ciencia, está
contemplada como parte de la lingüística.
El
estudio de la lengua consta de cuatro niveles: el nivel fonético-fonológico, el
nivel sintáctico-morfológico, el nivel léxico-semántico y el nivel pragmático.
Aunque las diferencias entre estos niveles carece de precisión, suele
restringirse el estudio de la gramática al plano sintáctico-morfológico.
Partiendo
de lo expuesto en el párrafo anterior podemos establecer, por tanto, que cuando
se estudia la gramática de un idioma en concreto se aborda el mismo desde
varios puntos de vista. Así, en primer lugar, se aprende todo lo relacionado
con la fonética que es la producción de los sonidos. De la misma forma, se hace
hincapié en lo que es la morfología, es decir, la construcción de las palabras.
Tampoco
se pasará por alto la sintaxis del idioma que consiste en estudiar cómo se
combinan las palabras y cómo son las relaciones entre ellas; la semántica que
gira entorno a la construcción de las expresiones; y finalmente la etimología
gracias a la cual se analiza el origen de las palabras que conforman la lengua
en cuestión.
Además
de todo lo citado hay que subrayar que quienes comenzaron a plantear y
desarrollar la gramática fueron los griegos entre los que destacó, además de
Aristóteles o Sócrates, Crates de Malos que en el siglo II a.C fue el director
de la Biblioteca de Pérgamo. Junto a dicha figura tampoco hay que pasar por
alto la de Elito Donato que se caracterizó por ser el gramático más importante
de lengua latina durante el siglo IV.
No
obstante, hay que dejar patente que el documento más antiguo sobre gramática
está datado en el año 480 A.C en La India y fue realizado por Pánini. El nombre
de aquel es Astadhiaia.
Entre
las distintas clases de gramática o enfoques en el análisis de esta disciplina
pueden mencionarse a la gramática de tipo prescriptivo o normativo (presenta,
de manera autoritaria, las reglas de uso para un lenguaje específico,
despreciando las construcciones no estandarizadas), la gramática descriptiva
(describe el uso actual de una lengua, sin juzgar en forma prescriptiva), la
gramática tradicional (las ideas acerca de la gramática que se han heredado de
Grecia y Roma), la gramática funcional (que aporta una perspectiva general en
relación a la organización de la lengua natural), la gramática generativa (un
enfoque formal para el estudio sintáctico de las lenguas) y la gramática formal
(que aparecen en lingüística computacional).
El
español, por ejemplo, está considerado como una lengua de carácter flexivo y de
tipo fusional (por utilizar, por lo general, la flexión para marcar los
vínculos entre sus elementos) y presenta una gramática similar a la de las
demás lenguas romances.
QUE ES REDACTAR.
IMPORTANCIA, DIFERENCIAS ENTRE REDACTAR Y ESCRIBIR.
Escribir
y redactar no son lo mismo. Poner el límite entre una y otra actividad puede
ser complicado y al mismo tiempo apasionante
Empecemos
por las definiciones.
Según
la Real Academia Española REDACTAR
es “poner por escrito algo sucedido, acordado o pensado con anterioridad”.
Mientras
que ESCRIBIR es “representar las
palabras o las ideas con letras u otros signos trazados en papel u otra
superficie. Comunicar a alguien por escrito algo. Componer libros y discursos”.
¿Podemos
decir que el acto de redactar es también escribir?
Sí
y no al mismo tiempo.
Cuando
redactas tu inteligencia organiza la información en una disposición coherente
con un fin que puede ser informativo o persuasivo. Redactamos cuando creamos
contenidos para Internet, cuando creamos textos para publicar en medios de
comunicación o soportes publicitarios y de marketing. Y en estos últimos, la
redacción toma un matiz totalmente comercial, seductor y atractivo que en
inglés han sabido resumir muy bien como Copywriting.
Sin
embargo, cuando escribes, según el nivel de conocimientos de la persona que
realiza la actividad, puedes ir desde la simple composición en el papel que
hacen los niños pequeños de frases como: “mi mamá me mima” hasta piezas
expresivas que quitan el aliento como la novela Don Quijote de la Mancha de
Cervantes.
Me
llama la atención que los periodistas en el ejercicio de su profesión escriben
–y bastante- sin embargo no les llamamos escritores, sino redactores. Y es que
la escritura tiene asociada un vuelo artístico. Una (re)creación del mundo con
licencias creativas que le está vedada a la redacción.
Escribir
textos de ficción es un parto de luz. Es como saltar a un vacío enganchado a
escenarios, personajes, hechos irreales que pujan desde la cabeza a la punta de
los dedos. A veces en solitario, a veces de a dos; pero siempre difícil y que
roba las energías, desata los fantasmas que te rondan y susurran. Escribir
literatura es catarsis.
Por
el contrario, para redactar debes y puedes tomar una postura distante. La razón
se pertrecha de herramientas, datos, referencias con objetivos que rayan en lo
mundano, en el día a día con delantal y móvil en mano.
Tanto
escribir como redactar correctamente son actividades que implican un ejercicio
intelectual intenso:
- Hay que poner en orden las ideas.
- Exponer los conocimientos con una estructura entendible.
- Respetar las normas gramaticales y de ortografía (o quizás saltártelas a la torera como José Saramago para darle al lector una participación más activa en la construcción del sentido).
Aprender
a redactar o escribir con corrección nos hace más inteligentes. Sí, hay que
decirlo y sin ánimos de pedantería.
Redactar
correctamente es una habilidad que deben desarrollar todos los profesionales y
se sobran los recursos online y offline para conseguirlas.
¿Todos
podemos ser escritores?
Me
gusta que ahora gracias a todas las posibilidades que los medios digitales nos
ofrecen podemos convertirnos en escritores con mayor facilidad.
Internet
con sus millones de blogs o bitácoras, sus redes sociales, sus plataformas y
foros de intercambio de información, nos brinda la oportunidad de amplificar
nuestro mensaje y trascender nuestra caduca humanidad. Sin embargo, estas
puertas abiertas a todos hacen que la
escritura y la redacción se prostituyan de incorrecciones disfrazadas de “mi
estilo” o “my way”. Almas enfermas de pobre vanidad que deberían trabajar con
paciencia de escultor en el perfeccionamiento de sus habilidades como
escritores.
Tú
que me lees, quizás tienes un blog, mi consejo es que des rienda suelta allí a
lo que te pase por la cabeza. Escribir en libertad es una terapia barata. Es
también una forma de comunicarte; estructurar tu pensamiento; mostrarte al
mundo digital; ser feliz; estar menos solo… y otras mil razones que se te
pueden ocurrir.
Ahora
bien, si tienes pretensiones de publicar un libro y convertirte en escritor
profesional, si vas en serio –se ha puesto de moda escribir ebooks, la
creatividad y el estilo son importantes; pero igual de importante es la
corrección, así que solicita el apoyo de un editor, un corrector profesional o
un filólogo que dote de pulcritud tu trabajo.
Aceptemos
que nuestra mente está abarrotada de ruidos comunicativos, conceptos falsos,
lugares comunes, muletillas y muletas que apuntalan yerros. Todos tenemos
retorcidos hábitos que nada favorecen el acto de escribir y que restan claridad
a nuestra comunicación.
Y
para cerrar…Cito
al novelista mexicano Sergio Pitol que explica de manera magistral la
diferencia entre redactar y escribir:
«LA REDACCIÓN tiende a la claridad, está
sujeta a reglas fijas y se utiliza para describir un asunto. Un tratado o un
manual tienen que estar bien redactados porque se necesita que todo se entienda
claramente. La escritura, en cambio, no está sujeta a ninguna regla (excepto
las de ortografía) y se alimenta de la parte irracional del individuo. El
periodismo debe estar bien redactado; un texto literario no puede no estar bien
redactado, pero además debe tener una gran pasión interna. La redacción es
siempre visible, la escritura tiene varias capas, tiene un subsuelo y, mientras
vas leyendo, el lenguaje te va sugiriendo otras lecturas. La redacción apunta
al orden y la escritura a la locura».
LA
ORTOGRAFÍA nace a partir de una convención aceptada por una comunidad
lingüística para conservar la unidad de la lengua escrita. La institución
encargada de regular estas normas suele conocerse como Academia de la Lengua.
La
ortografía, en definitiva, ayuda a la estandarización de una lengua, algo que
resulta muy importante cuando existen diversos dialectos en un mismo
territorio. Cabe mencionar que las reglas de la ortografía se enseñan durante
los primeros años de educación primaria.
En
algunas lenguas, la ortografía basa sus normas en los fonemas (abstracciones
mentales de los sonidos del habla), tal y como ocurre con el castellano. Otras
lenguas optan por criterios etimológicos (es decir, se remiten al origen de las
palabras), una situación que promueve la divergencia entre la escritura y la
pronunciación de las palabras.
Muchos
escritores reconocidos a nivel mundial han solicitado la abolición o, al menos,
la simplificación de las reglas de la ortografía. Uno de ellos fue el Premio
Nobel colombiano, Gabriel García Márquez. Esto, sin embargo, suscita una serie
de interrogantes y potenciales problemas, que nadie ha sabido resolver al cien
por ciento.